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Reserva Natural Parcial Ría de Villaviciosa

La Ría de Villaviciosa constituye un estuario de gran valor ambiental, situado en la costa atlántica del norte de España, ubicada en su totalidad en el concejo de Villaviciosa, Asturias. Este estuario se declaró como reserva Natural Parcial mediante el Decreto 61/1995, de 27 de abril, que incluye las determinaciones que para dicha figura de planificación se recogen en los artículos 26 a 29 de la Ley del Principado de Asturias 5/1991, de 5 de abril, de Protección de los Espacios Naturales

Las características de la vegetación de este estuario son únicas entre las rías de la Región, destacando la presencia de importantes extensiones de comunidades vegetales halófilas, algunas de las cuales son consideradas como hábitat prioritarios por la Directiva 92/43/CEE, relativa a la conservación de los hábitat naturales y de la fauna y flora silvestres.

El interés faunístico es también muy alto, constituyendo la segunda zona húmeda asturiana en importancia para la invernada y paso migratorio de las poblaciones de aves acuáticas. La presencia de algunas especies nidificantes y las comunidades de invertebrados marinos son también de interés de la Ría. Así mismo, cabe destacar la existencia de los "porreos", prados encharcados periódicamente y enclavados en zonas de marisma protegidos de la influencia de las aguas de marea mediante diques, y que constituyen espacios de gran importancia para el ciclo biológico de algunas aves ligadas a los humedales y de otras especies de fauna catalogada, como la rana de San Antonio (Hyla arborea), la rana verde ibérica (Rana perezi), la nutria (Lutra lutra), así como de otros invertebrados no marinos.

Por otra parte, existen diversos aprovechamientos tradicionales en el entorno de la Ría de Villaviciosa vinculados con la actividad agrícola y ganadera y con la extracción de recursos pesqueros, además de un puerto deportivo, ocupado ocasionalmente por pequeñas embarcaciones de pesca profesional. 

La Ría de Villaviciosa presenta una planta casi triangular de unos 8 km de longitud, desde Puente Güetes a la playa de Rodiles, y una anchura que oscila entre los 1.000 m, a la altura de Misiego, y los 200 en su parte más meridional. 

Geología

Está situada  geológicamente  sobre  un  sustrato  rocoso  pérmico  y  jurásico,  englobados  dentro  de  la  Cobertera Mesozoica, en donde predominan lutitas rojas, margas, calizas, dolomías y carniolas, una gran falla situada en el borde occidental, cuya dirección noreste-suroeste ha condicionado la alineación general del estuario. 

El origen de la Ría, al igual que el de la mayoría de los accidentes de la costa cantábrica, se debe a una compleja sucesión de transgresiones y  regresiones marinas, relacionadas con procesos epirogénicos tras la deformación alpina y con los efectos de las glaciaciones.  Simplificando el proceso, puede decirse que durante el Pleistoceno Superior la glaciación de Würn provocó el descenso del nivel del mar. Los ríos excavaron y profundizaron entonces su cauce, modelando en su tramo final profundos valles. Tras la retirada de los hielos el mar recuperó su nivel e inundó estos valles durante lo que  se  ha  denominado  la  transgresión  flandriense,  formando  así  los  denominados  estuarios  de  valle sumergido, tipo al que pertenece el de Villaviciosa.

La alineación general SO-NE  de la Ría se debe tanto a factores estructurales como litológicos. La Falla de Villaviciosa  atraviesa  el  área  con  esa  misma  dirección  y  da  lugar  a  pequeñas  fallas  perpendiculares  a  la principal, que favorecen la formación de las ensenadas. Además, los materiales de la margen occidental de la Ría presentan mayor resistencia a la erosión.

Una  de  las  principales  características geomorfológicas  del  estuario  es  su  alto  grado  de colmatación  sedimentaria,  hecho  que  favorece  la formación  de  diferentes  ambientes.  Los  sedimentos arenosos, de mayor tamaño de grano, son de origen marino y son introducidos en el estuario por el flujo mareal.  Al  contrario,  los  limos  que  forman  las llanuras  fangosas  son  de  origen  fluvial.  La distribución de las arenas sigue el modelo general en la costa asturiana y los mayores arenales se sitúan a la  derecha  de  la  ría,  depositados  allí  por  las corrientes litorales dominantes de componente Oeste a Este.

 

Unidades Geomorfológicas

Desembocadura,  que  constituye  un  complejo  morfológico  con  predominio  de  los  depósitos arenosos. El más evidente es la playa de Rodiles, que se extiende al este de la desembocadura con 1km  de  longitud  y  350.000  m2 de  superficie  en  bajamar.  La  acción  del  viento  crea  en  Rodiles  un campo dunar que cierra por el sur la playa y donde se pueden reconocer dunas primarias, o móviles, y dunas secundarias, o fijas, estas últimas muy alteradas.  

Bahía arenosa, que se extiende sobre la ensenada de Misiego y al sur de El Puntal. A ambos lados del  canal  principal  aparecen  amplias  llanuras  arenosas  de  superficie  rugosa  decorada  con  ripples, rizaduras en la arena producidas por las corrientes y oleajes internos. Bordeando estas llanuras se encuentran  las  playas  estuarinas,  depósitos  arenosos  planos.  La  acción  del  viento  sobre  la  arena seca modela pequeños campos dunares, dunas estuarinas, en las bajamares.  

Llanuras fangosas, que forman la unidad de mayor extensión. Los sedimentos están formados por una mezcla de limos, arenas y materia orgánica. Esta composición hace que se trate de un área de gran productividad, lo que favorece el desarrollo de la vegetación. Parte de esta superficie ha sufrido procesos de desnaturalización para albergar usos agrarios o urbanos, son los denominados porreos.  

Canal  superior,  donde  predomina  la  acción  fluvial.  El  canal  principal  se  transforma progresivamente en un cauce de río cuyas márgenes se encuentran fuertemente antropizadas.

 

La vida vegetal

En la Ría de Villaviciosa concurren cuatro grandes tipos de medios naturales: las playas y dunas, el estuario, los acantilados y la rasa costera. Los dos primeros son los más singulares y han determinado la protección de este espacio.

Las playas y dunas

Las  playas  constituyen  medios  extraordinariamente  hostiles  para  la  vida.  El  único  lugar  adecuado  para  el desarrollo  de  la  vegetación  es  el  límite  superior,  allí  donde  sólo  llegan  las  pleamares  y  se  depositan arribazones,  restos  de  algas,  animales  y  leñas  que  aportan  los  compuestos  químicos  esenciales  para  su crecimiento.  En  las  playas  de  Rodiles  y  Misiego,  únicamente  se  desarrollan  ya  algunas  poblaciones  de rucamar (Cakile maritima subsp.integrifolia).

Por detrás de la línea de arribazones la vegetación es la característica de las dunas embrionarias, medios más estables, sólo alcanzados por el oleaje durante los mayores temporales del año y con menores aportes de nitrógeno. La planta más abundante es la grama de mar (Elymus farctus  subsp. borealiatlanticus), especie cuyos largos rizomas forman un entramado subterráneo que evita el arrastre por el mar o el viento. Tras las dunas embrionarias se sitúan las  denominadas dunas blancas y grises. En las primeras domina otra gramínea rizomatosa, el barrón (Ammophila arenaria subsp.australis) y en las segundas llega ya a desarrollarse una somera capa de materia orgánica sobre la que crecen musgos y pequeñas matas. 

En las dunas de Rodiles, sin embargo, el área que correspondería a dunas blancas y grises aparece ocupado por plantaciones de eucalipto y apenas pueden reconocerse las comunidades vegetales originales. Destaca, no obstante, la presencia de la manzanilla bastarda (Helicrysum stoechas), de la que recientemente se han citado algunos ejemplares.

Las marismas

En los estuarios asturianos pueden diferenciarse dos grandes ambientes: el de la marisma halófila y el de la marisma subhalófila. En el primero la influencia mareal es muy acusada y con ello la salinidad de las aguas. En el segundo, dicha influencia es contrarrestada por las aguas dulces aportadas por los cauces fluviales que desembocan en el estuario. Obviamente, cuanto menor sea dicho caudal, mayor será la superficie ocupada por la marisma externa halófila.  

El estuario de Villaviciosa es un claro ejemplo de ello, los ríos de Valdebarcu y Sebrayu dan lugar a un escaso aporte de aguas dulces y la influencia marina se deja sentir durante la pleamar casi hasta el fondo de la Ría. 

Estuarios de similares características debieron ser los de Aboño, Gijón y Avilés. Sin embargo, todos ellos han sido casi completamente destruidos, de ahí la importancia que para la conservación de la naturaleza tiene la protección de la Ría. El resto de grandes estuarios de Asturias, el del Eo o el del Nalón, por ejemplo, son alimentados  por  cauces  mayores  y  en  ellos  tiene  gran  representación  el  área  ocupada  por  la  marisma subhalófila. 

Las  marismas  constituyen  medios  de  extraordinaria  complejidad  biológica  y  de  gran  productividad.  La diversidad de la marisma halófila queda evidenciada por las numerosas comunidades vegetales que llegan a reconocerse. En las zonas de mayor profundidad del estuario de Villaviciosa, cubiertas por las aguas en la mayor parte de las bajamares, crece la seda de mar ancha (Zostera marina), especie protegida por la normativa autonómica que en Villaviciosa está escasamente representada, siendo mucho más abundante en la ría del Eo, su otra localización asturiana.  

Sin embargo, en zonas que quedan al descubierto en la mayoría de bajamares crece la seda de mar estrecha (Zostera noltii), especie también protegida por la normativa autonómica y muy abundante en Villaviciosa. La seda de mar estrecha ocupa amplias zonas del estuario desde el islote arenoso de El Bornizal a los Muelles de la Espuncia, casi en la cola del estuario. La comunidad sufre no obstante la importante agresión que supone la intensidad de las actividades de extracción de xorra para su uso como cebo de pesca.

En  áreas  más  elevadas  topográficamente  aparecen  comunidades  de  hierba  salada  (Spartina  maritima), especie  de  mayor  porte  que  favorece  la  retención  de  nutrientes  y  sedimentos,  permitiendo  luego  la colonización  por  comunidades  más  ricas  y  estructuradas.  Las  praderas  de  hierba  salada  más  extensas  se sitúan por encima de las comunidades de seda de mar y principalmente en el islote de El Bornizal, hacia la cola del estuario su presencia se reduce a retazos de muy pequeña extensión que no llegan más allá de los Muelles  de  la  Espuncia.  La  ría  de  Villaviciosa  constituye  la  única  localidad  de  la  especie  en  todo  el  litoral asturiano.

El papel primocolonizador de la hierba salada facilita la instalación de diferentes comunidades de porte bajo y almohadillado.  Casi  en  el  límite  de  las  pleamares  crecen  matorrales  de  sosa  de  las  salinas  (Sarcocornia perennis) y, a un  nivel superior, donde sólo  son  alcanzados por las pleamares más fuertes, matorrales de salicor  duro  (Sarcocornia  fruticosa),  que  es  sustituido  en  las  estaciones  más  arenosas  por  la  salobreña (Halimione portulacoides).  Todas ellas son comunidades muy escasas que tienen cierta importancia en el islote de El Bornizal y la bahía de  Misiego  y  que  van  reduciendo  su  significación  a  medida  que  se  avanza  hacia  la  cola  del  estuario, ciñéndose  a  las  márgenes  del  canal  y  los  bajos  arenosos  más  importantes. Halimione  portulacoides y Sarcocornia perennis aparecen en otros estuarios de Asturias, pero Villaviciosa constituye la única localidad asturiana de Sarcocornia fruticosa.

Por encima de las cinturas de vegetación descritas, en las posiciones más elevadas y siempre sobre sustratos bien drenados, pedregosos o arenosos, aparecen matorrales de Suaeda vera, pequeño arbusto que a lo largo del litoral cantábrico sólo se ha citado en los estuarios de Villaviciosa y Suances. En Villaviciosa es no obstante escasa y sólo puede ser observada en el islote del Bornizal o L'Ancienona de Seloriu.

Más abundantes, sobre todo  en  el islote  de El Bornizal,  son  las comunidades  de llantén de mar (Plantago maritima) y acelga salada (Limonium vulgare), que ocupan depresiones inundadas en la pleamar y de las que el agua desaloja difícilmente por un drenaje deficiente. La acelga salada es una especie protegida y además de en Villaviciosa aparece sólo en la Charca de Zeluán, donde pervive una población muy precaria. 

Otras especies de la marisma halófila de Villaviciosa y exclusiva de este estuario son las anuales Suaeda maritima y Suaeda albescens, que ocupan durante el verano claros de los matorrales de salicor duro y salobreña. Considerando la escasa entidad del aporte de aguas continentales, la marisma subhalófila no debió ocupar en el  pasado  una  gran  superficie.  Sin  embargo,  la  creación  de  diques  para  frenar  el  avance  de  las  mareas, propició el uso agrícola y ganadero de amplias áreas de la marisma, los popularmente denominados porréos, incrementando la superficie de lo subhalófilo en detrimento de la marisma halófila.

Las  áreas  más  deprimidas  de  los  porréos,  es  decir  las  márgenes  de  los  canales  de  drenaje  y  las  zonas cercanas  a  la  marisma  halófila,  sufren  aún  inundaciones  de  agua  salina  durante  las  mareas  más  vivas  y aparecen pobladas de densos cañaverales de Scirpus maritimus var. compactus, ciperácea de fuertes rizomas y hasta un metro de altura. Por el contrario, allí donde la salinidad es más reducida, los canales son ocupados por cañaverales anfibios de carrizo (Phragmites australis), que sirven de lugar de refugio a multitud de aves acuáticas.  Además,  en  las  zonas  no  inundadas  y  de  salinidad  reducida,  dominan  los  juncales  de Juncus maritimus, que en puntos muy concretos pueden albergar poblaciones de la malvácea protegida malvavisco común (Althaea officinalis). 

Los  juncales  de Juncus  maritimus han  sufrido  muy  intensamente  la  agresión  humana  al  ocupar  áreas  de potencial uso agrario. El pastoreo y laboreo agrícola han hecho que gran parte de los antiguos juncales de Juncus  maritimus hayan  sido  transformados  en  prados,  con  un  uso  agrario  de escasa  productividad. No obstante, en los últimos años, se aprecia una disminución de la utilización de estas zonas que favorece la lenta  recuperación  de  las  comunidades  naturales.  

En  la  actualidad  las  comunidades  subhalófilas  mejor estructuradas se localizan en las ensenadas laterales de la ría. Sobre todo en La Encienona de Selorio, en el Porréu de Villaverde y en el de Misiego. Una comunidad de gran interés es la de la acuática broza fina (Ruppia maritima) que coloniza charcas de agua  salobre  en  las  colas  de  los  estuarios  y  que  en  la  actualidad  persiste  en  una  única  estación  de  muy escasa superficie al norte de la fábrica de sidras de El Gaitero.

La vida animal

El grupo faunístico de más fácil observación en la Ría de Villaviciosa es el de las aves acuáticas. Los estuarios son medios de gran interés para éstas, por la tanto por la diversidad de recursos alimenticios que ofrecen, peces, crustáceos, moluscos, gusanos, etc., como por la abundancia de éstos.

La mayor parte de las aves acuáticas son migradoras. La migración les permite utilizar aquellas áreas que ofrecen  gran  riqueza  de  alimentos  en  ciertas  épocas  del  año,  pero  resultan  poco  hospitalarias  o completamente  inhabitables  en  otras.  Este  hecho  explica  que  espacios  de  muy  pequeño  tamaño  puedan soportar puntualmente enormes poblaciones de aves. 

Las rías de la costa cantábrica desempeñan un papel crucial para las poblaciones migradoras de aves de Europa. El litoral cantábrico es el refugio de invierno de algunas especies y ocupa una situación intermedia en las rutas migratorias que siguen muchas otras desde sus áreas de cría en  la Europa septentrional hasta sus cuarteles de invernada en  África, constituyendo un área de enorme importancia como lugar de descanso y engorde de las aves antes de continuar su viaje. La presencia de aves migradoras es especialmente frecuente durante la primavera, cuando éstas se dirigen a las áreas  de  cría  situadas  al  norte,  y  durante  el  otoño,  cuando  las  aves  regresan  con  su  prole  a  latitudes meridionales.  La  primera  de  las  migraciones  se  denomina  prenupcial  o  paso  de  primavera  y  la  segunda postnupcial o paso de otoño.

El periodo en el que la Ría alberga menor número de aves es el verano. Las especies acuáticas que nidifican en nuestra región son muy pocas y, en esta época, la mayor parte de las aves ha abandonado ya sus áreas de invernada para dirigirse a las zonas de cría situadas al norte. Durante el invierno, la presencia de aves es variable en función de las condiciones climatológicas, pues frecuentemente a las que invernan en  el litoral cantábrico  se  suman  algunas  de  las  especies  que  lo  hacen  en  las  costas  de  la  Europa  occidental,  cuando sobrevienen  temporales  extraordinarios  u  olas  de  frío,  son  las  denominadas  fugas  de  tempero.  Esta circunstancia  se  ve  favorecida  por  benignidad  climática  de  nuestras  costas,  debida  a  la  influencia  de  la corriente  cálida  del  Golfo.  

Entre  las  aves  acuáticas  presentes  en  la  Ría  pueden  diferenciarse  tres  grandes grupos: limícolas, garzas y nadadoras.

Entre las primeras se encuentran especies ligadas a las llanuras fangosas de la marisma halofila como el Chorlitejo Grande, el Correlimos Común, el Archibebe Claro o la Aguja Colinegra. Entre las aves que aparecen casi exclusivamente durante los pasos migratorios y rara vez en invernación destacan el Vuelvepiedras, el Correlimos tridáctilo, la Cigüeñuela,  el  Alcaraván  y  la  Avoceta,  más  frecuentes  en  el  paso  de  primavera,  o  el  Combatiente  y  la Agachadiza común, más frecuentes en cambio en el paso de otoño. La mayor parte de ellas utilizan como área  principal  de  descanso  el  islote  del  Bornizal,  desplazándose  a  las  llanuras  fangosas  para  alimentarse durante la bajamar. Sólo las especies ligadas a medios menos salinos como el Chorlito Dorado, la Agachadiza Común o la Avefría aparecen con mayor frecuencia en los porréos. La Agachadiza, por ejemplo, utiliza los cañaverales  como  lugar  de  descanso,  desplazándose  al  atardecer  a  las  llanuras  fangosas  para  su alimentación. Al pasear por los porréos es fácil levantar en vuelos zigzagueante grandes bandadas de estas aves.

Especial  mención  debe  hacerse  del  zarapito  real, especie protegida por la normativa autonómica y que al parecer nidificaba en los porreos en la década de los  setenta.  No  se  tienen  noticias  de  cría  en  los últimos  veinte  años.  Sin  embargo,  se  observan nutridos  grupos  invernantes  y  su  silueta  se  ha convertido en la imagen institucional y logotipo de la Reserva.

Las  garzas  que  aparecen  en  la  Ría  pueden  corresponder  a  dos  especies:  la  Garceta  común,  de  menor tamaño, color blanco y muy nerviosa; y la Garza real, de color grisáceo, mayor tamaño y muy tranquila. En ambos casos se trata de aves pescadoras, de patas, cuello y pico largos, lo que les permite alimentarse en zonas de cierta profundidad.

Las nadadoras  son  aves  de  patas  cortas  y  palmeadas,  adaptadas  a  la  natación  y  el  buceo.  Las  más frecuentes son las anátidas especialmente el Ánade real, el Ánade silbón, el Ánade friso y el Pato cuchara. Todas ellas utilizan como área de descanso los cañaverales de carrizo de los porréos, desplazándose a las áreas cercanas  para  alimentarse  de  vegetales  e  insectos.  

Las nadadoras  requieren  de  aguas  libres  donde poder  nadar  y  el  estuario  de  Villaviciosa,  con  escasos  aportes  de  aguas  durante  la  bajamar,  no  presenta condiciones adecuadas para ello, por lo que, al contrario que en rías como la del Eo o la del Nalón, es difícil avistar grandes bandadas de patos. La época más propicia para la observación son los meses de octubre a diciembre, durante el periodo de la migración postnupcial. 

Otras especies de aves de interés que aparecen en este espacio son el águila pescadora (Pandion haliaetus), el escribano palustre (Emberiza schoeniclus) o el carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola).

Dentro de los mamíferos hay que destacar la presencia cada vez más frecuente en este espacio de la nutria paleártica (Lutra lutra), y la presencia irregular del delfín mular (Tursiops truncatus) en el tramo marítimo que comprende esta reserva.

Entre  los  anfibios  destaca  la  abundancia  en  las  zonas  húmedas  menos  salinas  del  sapillo  pintojo  ibérico (Discoglossus galganoi) y de la rana de san Antonio (Hyla arborea), esta última incluida en el actual Catálogo Regional e especies Amenazadas como “vulnerable”.

Por  último  destaca  también  la  presencia  de  dos  invertebrados  de  interés, Coenagrion  caerulescens  y C.mercuriale,  dos  pequeñas  libélulas  que  se  encuentran  en  pequeñas  masas  de  agua  dulce  y  en  pequeños arroyos.

Otros valores

Además  de  los  indudables  valores  naturales  de  la  Ría,  el  entorno  de  este  espacio  cuenta  con  abundantes recursos culturales y patrimoniales, algunos de ellos de gran relevancia regional.

Las huellas de los dinosaurios

Entre estos recursos destacan los yacimientos paleontológicos. El parque jurásico asturiano se extiende por una franja costera desde Cabo Torres, al oeste de Gijón, hasta unos dos kilómetros al este de Ribadesella. 

Este área se caracteriza por el afloramiento de formaciones compuestas por rocas pertenecientes al periodo Jurásico (de 200 millones de años de antigüedad). En ellos se encuentran impresas huellas de dinosaurios, icnitas,  que  constituyen  testimonios  fósiles  del  desplazamiento  de  estos  animales  sobre  los  blandos sedimentos  de  las  áreas  pantanosas  en  que  habitaban.  En  los  acantilados  próximos  a  Tazones  se  pueden observar  estos  llamativos  testimonios.  En  esta  localidad  se  encuentran  paneles  explicativos  sobre  los yacimientos  y  su  localización.  Los Yacimientos  de  Icnitas  de  Villaviciosa,  Colunga  y  Ribadesella  fueron declarados monumento natural por Decreto 45/2001, de 19 de abril.

El patrimonio arquitectónico

Existen indicios del poblamiento de este espacio correspondientes al Paleolítico Superior, la cultura castreña y la época romana

Sin embargo, el rico patrimonio arquitectónico del concejo de Villaviciosa se relaciona con el Camino de Santiago. Uno de los ramales de éste atravesaba el concejo y discurría por las proximidades de la Reserva  hasta  alcanzar  La  Villa.  La  presencia  de  esta  importante  vía  de  comunicación  favoreció  la construcción de numerosos edificios religiosos románicos. Se trata de construcciones dedicadas al culto rural, de  factura  sencilla,  que  concentran  el  trabajo  escultórico  en  portadas,  canecillos,  ventanas  y  capiteles. Pertenecen a este estilo artístico templos como Santa María de Lugás, San Juan de Amandi, Santa Eulalia de Lloraza  y  la  sobresaliente  Santa  María  de  la  Oliva,  levantada  a  finales  del  s.  XIII  y  que  presenta,  junto  a soluciones góticas, excelentes muestras escultóricas de la tradición románica. 

En el valle de Boiges, fuera de la Reserva, junto a la iglesia Prerrománica de San Salvador, se encuentra el monasterio cisterciense de  Santa  María,  fundado  por  Alfonso  IX  en  1200.  Esta  construcción  tiene  el  carácter  austero  y  puro  que caracterizó la arquitectura cisterciense de la época. En el concejo de Villaviciosa podemos encontrar obras representativas  de  un  Románico  temprano,  aun  deudor  del  Prerrománico,  como  San  Salvador  de  Fuentes, San Julián de Viñón, Santa Eulalia de Selorio o San Andrés de Brediñana, de fundación prerrománica. En otras construcciones,  como  Santa  María  Magdalena  de  Pandos,  San  Bartolomé  de  Puelles  y  Santa  Cecilia  de Careñes, del siglo XIII, predomina la austeridad en las soluciones y medios empleados.

La Villa conserva un interesante patrimonio arquitectónico en el que destacan edificios como la casa de Hevia (s. XV), la casa de Valdés, la casa de los Caveda, el convento de  San  Francisco (s.XVII), el convento de Santa Clara (s. XVIII), el Ayuntamiento, el Ateneo o el Mercado de Abastos (principios del XX). El próspero pasado industrial y comercial ha dejado buenos ejemplos de su arquitectura como la Fábrica de El Gaitero (finales del XIX).

En las márgenes de la Ría existieron dos ancienas o molinos de marea: L'Anciena y el Molino de Balbín, tan sólo se conserva el primero pero con un uso residencial. En la geografía del concejo son abundantes además las casonas, palacios y buenos ejemplos de la arquitectura tradicional.

 

Objetivos

La Reserva Natural Parcial de la Ría de Villaviciosa se declara por el Decreto 61/1995 con la finalidad de cumplir los siguientes objetivos:

a) Proteger los recursos biológicos, geológicos, paisajísticos e histórico-culturales existentes en el ámbito de la Reserva y contribuir a la conservación de las especies amenazadas de flora y fauna y a la preservación de los ecosistemas amenazados, con especial atención a los sistemas dunares y las comunidades halófilas.
b) Preservar los procesos biológicos fundamentales, con especial atención a los ciclos de nutrientes de los ecosistemas estuarinos y a los fenómenos migratorios de las problaciones de aves acuáticas.
c) Promover la implantación, mejora y ordenación de las actividades productivas que resulten compatibles con los Objetivos de conservación establecidos y que permitan el desarrollo socio-económico de la población asentada en la reserva y su entorno.
d) Fomentar en el ámbito de la Reserva las actividades de interés educativo, cultural y recreativo, facilitando el desarrollo de las infraestructuras y los programas de actuación adecuados para ello.
e) Promover en el ámbito de la Reserva el desarrollo de programas de investigación científica y aplicada.
f) Facilitar la utilización pública en el ámbito de la Reserva y el uso y disfrute de los recursos que ofrece, con especial atención a los habitantes de la misma y su entorno. 

Para la correcta consecución de los citados objetivos, el espacio natural cuenta con una serie de Órganos de Administración y una serie de herramientas que se concretan en su Instrumento de Gestión Integrado

Órganos de administración

La gestión de este espacio protegido recae sobre el órgano competente del Principado de Asturias, complementándose con la figura de un Conservador, único para el conjunto de Reservas Naturales designadas en la región.

Con la finalidad de promover la implicación en la gestión de la Reserva de las administraciones y colectivos directamente relacionados con la misma, el PRUG promueve la creación de un Foro de Participación. Este Foro, constituido en el año 2004 y se encuentra compuesto por:

  • 3 representantes de la Administración del Principado.
  • 3 representantes de la Administración local.
  • 12 representantes de entidades, asociaciones y grupos con actividades directamente vinculadas a laReserva.

Se trata de un órgano de participación y consulta en el cumplimiento de los fines y objetivos de este espacio protegido. Su función es servir de apoyo a la Consejería competente, mediante el estudio y debate de los instrumentos y actuaciones relativas a la Reserva Natural y sus informes no tienen carácter vinculante.

Instrumentos de gestión

En 2014 se ha aprobado el Decreto 164/2014, de 29 de diciembre por el que se declara la Zona Especial de Conservación Ría de Villaviciosa (ES1200006) y se aprueba el I Instrumento de Gestión Integrado de diversos espacios protegidos en la Ría de Villaviciosa, entre ellos la Reserva Natural Parcial de la ría de Villaviciosa. Las principales directrices de este Instrumento son:

  • evitar la sobreexplotación de los recursos naturales
  • ordenar las actividades humanas, evitando los perjuicios sobre el medio y sobre la calidad de vida de la población y favoreciendo las iniciativas de desarrollo sostenible
  • incrementar el valor natural del espacio, eliminando gradualmente las especies exóticas y abordando tareas de restauración; promover programas de interpretación y conocimiento del medio natural y mantener el Centro de Interpretación de la Reserva, promoviendo su utilización para la información de visitantes y el desarrollo de actividades de educación ambiental.
Para alcanzar los objetivos que se pretenden, y atendiendo a las directrices de gestión, el instrumento de gestión desarrolla las bases y normas para la gestión de los recursos y la ordenación de las actividades, regulándose en ellas las diferentes posibilidades de actuación que se pueden realizar en la Reserva Natural. 
Mediante la ordenación sectorial se establecen condiciones para el desarrollo de las actividades con mayor incidencia en el medio, tanto económicas (agrarias, forestales, pesqueras, cinegéticas o industriales), como en materia urbanística y de infraestructuras (construcciones, puertos o tendidos), sin olvidar la regulación de las relacionadas con el turismo y el recreo público. 
Además, contiene actuaciones que pretenden, mediante una intervención activa, completar los objetivos de la declaración. Las actuaciones son muy diversas y van desde la restauración de zonas degradadas ambientalmente, hasta la generación y distribución de materiales didácticos y divulgativos acerca de los valores ambientales de la Ría, pasan do por la ordenación de las playas de Rodiles y Misiego, el desarrollo de estudios científicos y catálogos o la instalación y diseño de itinerarios para el uso público y puntos de observación ornitológica.

Regulación de usos y zonificación

El Instrumento de Gestión establece una zonificación, de acuerdo con las características de las distintas áreas de la Reserva, que discrimina áreas de fragilidad ambiental semejante a las que se dota de normas de protección específicas, que permiten la preservación de los valores ambientales allí presentes, autorizando aquellos usos compatibles con la conservación de tales valores y prohibiendo aquellos que sean manifiestamente incompatibles. Dentro de los límites de la Reserva se establecen cuatro zonas: de uso general, de uso moderado, de uso restringido y a recuperar. Cada zona responde a características diferentes desde el punto de vista de los valores naturales, paisajísticos o culturales, de su estado de conservación o de los aprovechamientos y actividades productivas que se desarrollan en ellas. Para cada una se establecen normas, usos y finalidades diferentes.

Medidas de gestión de hábitats y taxones de interés

El ambito geográfico de la Reserva Natural Parcial de la Ría de Villaviciosa se encuentra incluido en el de la Zona de Especial Conservación Ría de Villaviciosa (ES1200006). Este hecho implica la existencia de una serie de hábitats y taxones de interés para los que se ha considerado necesario establecer una serie de medidas de gestión orientadas a minimizar el efecto de las amenazas detectadas sobre ellos.
  

Otras normativas de gestión

Además de la normativa propia de este espacio natural, en este territorio son de aplicación otras normas relativas a la conservación de aquellas especies protegidas que en él habitan y que cuentan con regulación especifica.

Zona Especial de ConservaciónRía de Villaviciosa (ES1200006)
Zona de Especial Protección para las Aves Ría de Villaviciosa (ES1200006)
Humedal Ramsar 'Ría de Villaviciosa'
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